Carta 36 Diciembre. Leo mejor que escribo

¿Eres de las que cuando llega final de año haces repaso de lo que han sido estos 365 días?

Yo, la verdad, no mucho. Soy más de plantearme objetivos anuales, pero suelo olvidarme de ellos en abril xD

Este año me ha resultado difícil olvidarme de ellos porque los tenía apuntados en un papel que pinché en el corcho que tengo delante cuando trabajo o escribo.

Una de mis objetivos era leer una novela al año y, aunque tengo que hacer recuento, lo he conseguido. También es cierto que no me puse este objetivo para hacer check, sino para leer más. Muchas veces, cuando una novela no me termina de gustar, la dejo unos días para retomarla más tarde, no sea que el problema fuera yo y no la novela. Ese impás hacía que pudiera dejar la novela eternamente aparcada sin empezar otros libros y, por ende1, leer cada vez menos.

Hace unas semanas hice un repaso a mis mejores lecturas en lo que iba de año. La cosa no ha cambiado mucho. He leído algún libro más, pero me seguiría quedando con estas novelas para mi top.

Haciendo ese repaso me asaltó esta idea: leo mejor que escribo.

Me explico:

Muchas veces las escritoras tenemos esta idea utilitarista de que tenemos que elegir qué leemos para poder empaparnos del estilo, de las soluciones, del universo literario de las mejores.

A poco que investigues sobre qué habilidades debe tener un buen escritor, la primera y más repetida es que debe ser un buen lector. Pero, ¿qué significa realmente eso? ¿Qué te hace buen lector?

Porque leer bien no es simplemente pasar los ojos por las líneas ni entender la trama de una novela. Todo el mundo puede leer y más o menos comprender un libro, pero eso no basta. Leer bien implica una atención distinta: detenerse en las estructuras, en los ritmos, en los silencios. Escuchar cómo suena una expresión, cómo respira un texto, cómo se ordena el pensamiento dentro del lenguaje.

Así eso germinará en nuestro subconsciente y a la hora de ponerte a escribir, tus dedos volarán llevando lo mejor de tus lecturas al papel y sacando una pedazo de novela que embargará los sentidos de tus lectoras porque será capaz de reunir en un sólo párrafo, en una sola frase, en una única palabra todo eso que has leído.

Well... Ya has visto mis lecturas de este año, todas maravillosas, pero en las dos novelas (novela y media para ser exactos) que he escrito este año, no se me ha lucido. A ver, no son truños infumables y todavía estoy con el primer borrador, pero desde luego, están muy lejos de la lírica de Portero o de la inteligencia de Monsó.

Desde luego, escribir es exponerse al riesgo de no estar a la altura de lo que una ha leído. Y sin embargo, leer bien por sí solo no me convierte en mejor escritora. Si estoy leyendo (y entendiendo, e incluso descubriendo algunos trucos) de escritoras como Aurora Venturi o Esther Tusquets, ¿por qué eso no me hace mejor escritora inmediatamente?

La lectura enseña las herramientas, pero la escritura obliga a usarlas y aquí ya todo depende de la pericia de cada una el saber usarlas bien.

Afortunadamente, tengo mis motivaciones claras y (ya) no me frustro si no alcanzo un nivel de narrativa excelso. Me vale con que me ayude a sacar lo que tengo dentro y a conocerme mejor a  mí misma y, por extensión, a ti también.

Así que, se te luzcan o no, te deseo felices lecturas para 2026.

¡Nos leemos!