Carta 25 Enero. Fancics, AUs y otros mundos lésbicos posibles
hora quería habla de los fanfics, porque, verás, a mí al principio me chocaban y no los entendía.
Yo salí del armario tarde y por eso me he perdido algunas cosas que otras mujeres lesbianas sí han vivido, como el meterse en foros de Maca y Esther o escribir fanfics en Fotolog o alguna plataforma ya extinta. Vaya, que estaba muy perdida en lo referente a algunos códigos lésbicos, por así decirlo.
Ahora, aunque me pille algo mayo, empiezo a pillarles el truco y a saber por qué existe esa necesidad de tomar personajes creados por otros para crear historias diferentes.
Tomemos la pareja lésbica de moda actualmente: #Mafin, de Sueños de Libertad.
Ya (me) expliqué porqué nos gusta tanto un drama lésbico ambientado en épocas donde nuestro amor estaba prohibido. Ahora, a la reparación de los relojes, añado una capa más: la ruptura de la cuarta pared.
Rompiendo la cuarta pared
Marta y Fina no son, estrictamente hablando, personajes pensados para satisfacer al fandom lésbico. Sus historias responden a las necesidades de una telenovela, con sus propios ritmos y prioridades narrativas, no a la novela lésbica.
Y, sin embargo, para nosotras representan algo más. Algo que la serie no puede o no quiere explorar en su totalidad.
A veces nos pasa que no reconocemos a los personajes porque en ese momento están al servicio de la trama, no de su personaje.
Y esto nos genera frustración.
Hay que tener en cuenta que los guionistas van a full y no hay mucho espacio para la reflexión: son cortoplacistas y deben trabajar rápido.
Aquí es donde entran los fanfics: llenan los vacíos, reparan las injusticias y nos regalan las historias que desearíamos ver en pantalla.
La barrera invisible que separa a los personajes de su audiencia se diluye cuando el fandom toma las riendas de su historia y la lleva fuera del espacio acotado por la serie. #Mafin es un ejemplo más de cómo los fanfics expanden los límites de la historia oficial y nos permiten imaginar otros mundos posibles.
Si los dramas ambientados en otras épocas nos gustan por lo que tienen de reparación de la temporalidad queer, los fanfics nos ayudan a reparar la espacialidad queer: un amor como el nuestro sin armarios, sin acotaciones, sin paredes.
Yo misma he escrito fanfics (con Luimelia quise llenar el vacío de su primera relación sexual que, por razones obvias, no se mostró en la tele; con Dianhoa quise explorar las reticencias de Diana a la hora de mostrar su amor hacia Ainhoa en público; y con Barcedes te lo cuento más abajo) y si no sintiera cierto reparo por usar personajes creados por otras personas, escribiría más. Paradójico que mi conciencia de escritora me impida escribir 🤔
De personajes a avatares
Lo que aún me está costando entender es lo de llevar los personajes de Marta y Fina a otras historias que nada tienen que ver con ellas, esos universos alternativos (AU por sus siglas en inglés) en los que los personajes viven en la actualidad, son abogadas, médicos o jugadoras de tenis y poco tienen que ver con la historia original donde nacieron, como si fueran meras cáscaras o avatares para cumplir nuestros fetiches.
Estuve muy obsesionada con Barcedes. Quería tanto a Mechita y Bárbara, quería tanto que fueran felices que escribí una manera de traerlas a la actualidad, donde su amor no sería (tan) castigado. Pero me salía inventarme un contexto nuevo para ellas, tenía que hacerlo desde su contexto original. No se me ocurrió mejor manera que inventarme un viaje en el tiempo. Usé el combo de temporalidad queer y ruptura de la cuarta pared 😁
¿Dónde está el límite entre una historia inspirada en los personajes y otra totalmente alejada de su contexto? Quiero decir, lo que nos gusta de Fina es su seguridad en sí misma y en su sexualidad en un momento de libertades cercenadas; de Marta todo el viaje que está haciendo desde su posición privilegiada (por venir de familia bien), pero no tanto (por ser mujer). Si las sacamos de ahí, ¿no le estamos quitando parte de su personalidad, de eso que nos ha enamorado de ellas?
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