Carta 16 Abril. Problemas

Muchas veces me sorprendo con un pensamiento: Benditos problemas.

Raro, ¿verdad?

Nadie quiere problemas. Todas queremos una vida fácil, sin obstáculos ni crisis.

No me considero una persona conflictiva, pero tampoco rehuyo los problemas en la vida real. Aunque son una excelente oportunidad para conocerse a una misma, los problemas nunca son plato de buen gusto.

Y sin embargo esa idea, benditos problemas, me viene mucho a la cabeza cuando escribo.

Un nudo por resolver, una trama floja, un personaje a la deriva... Esas trampas aparentemente sin salida ponen mi creatividad a funcionar y, aunque sé que me va a costar un par de noches de insomnio dándole vueltas, conseguiré una (re)solución, y que esta será mejor que la que había pensado inicialmente.

Es ahí cuando me siento más escritora que nunca.

Vengo de pasar una de esas crisis esta semana y, efectivamente, me ha dado más de un quebradero de cabeza, pero su resolución ha resultado ser mejor que lo que había planteado inicialmente.

Si no tengo problemas cuando escribo significa que no estoy "resolviendo" nada. Al fin y al cabo, yo escribo para responderme cosas, para "resolverme" dudas.

Así que sí, benditos problemas que me ponen a prueba y me ayudan a conocerme un poquito mejor :)